Redacción / Lima, Perú.
El Tribunal Constitucional de Perú ordenó el jueves liberar al expresidente Alberto Fujimori. Actualmente el exdictador cumple una condena de 25 años de cárcel. A sus 83 años recuperará su libertad, ya que se le restituirá un indulto otorgado en diciembre 2017 y anulado en octubre de 2018.
Tras ser extraditado desde Chile en 2007, Fujimori fue condenado en 2009 por su autoría mediata en dos matanzas ejecutadas por un escuadrón militar que combatía con métodos de guerra sucia al grupo terrorista Sendero Luminoso. La primera ocurrió el 3 de noviembre de 1991 en una zona cercana a la plaza de Armas de Lima, en un barrio pobre llamado Barrios Altos. Los militares encapuchados ingresaron a una fiesta y mataron a 15 vecinos. El diario local Ojo tituló en su portada “Ni niño escondido se salvó de la matanza”, en referencia a Javier Ríos, un menor de ocho años perseguido en la fiesta y acribillado.
La segunda matanza fue en julio de 1992, cuando los mismos militares secuestraron y asesinaron a nueve universitarios y un catedrático de una universidad que forma profesores conocida como La Cantuta. Los forenses indicaron que los jóvenes fueron torturados, recibieron un tiro en la nuca, sus cadáveres fueron quemados y ocultados en fosas comunes. El grupo militar clandestino funcionaba bajo la fachada de una oficina de arquitectura y era financiado por la gestión de Fujimori.
Según una fuente judicial, el “Tribunal Constitucional declaró fundada la demanda de hábeas corpus” en favor de Fujimori, que gobernó entre 1990 y 2000, lo que permite su liberación en los próximos días. Los fallos de este tribunal son inapelables.
La votación en el Tribunal, conformado por seis magistrados, arrojó un empate de tres votos a favor y tres en contra de acoger el hábeas corpus. Pero el presidente del TC, Augusto Ferrero, inclinó la balanza a favor de Fujimori, debido a que su voto se cuenta como doble. “La norma dice que cuando hay empate, el presidente tiene doble voto o voto de calidad”, explicó la fuente judicial.
Fujimori es el único recluso del pequeño penal Barbadillo, ubicado en el cuartel de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía, en el este de Lima, al que regresó el lunes, luego de permanecer 11 días en una clínica por problemas cardiacos. Ahí cultiva flores, pinta cuadros al óleo y recibe visitas familiares.
Por otro lado, antes de que se diera a conocer la liberación del expresidente, un grupo de seis organizaciones peruanas dedicadas a la defensa de las víctimas de las matanzas de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992) anunció que pidió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos que adopte medidas provisionales para garantizar el acceso a la Justicia de las víctimas.
(Con información de AFP, AP)
