Benjamín Segoviano /Guanajuato, Gto
Corría el minuto 76 del encuentro de cuartos de final entre Inglaterra y Alemania, dentro del Mundial México 70. Con los británicos en ventaja 2-1, a solo 14 minutos del final, un zaguero inglés despeja hacia el centro del campo un centro inofensivo. La pelota va a caer a los pies del defensa germano Karl-Heinz Schnellinger, que cruza por aire el balón hacia Uwe Seeler, quien se mueve a la derecha del área grande con la marca encima de Allan Mullery.
El delantero va de espaldas a la portería cuando el balón llega a su cabeza, pero coloca un testarazo casi con la nuca, que increíblemente cruza al otro palo y se introduce en el marco defendido por Peter Bonetti, portero suplente debido a una lesión del titular Gordon Banks. Las miradas de desconsuelo de los ingleses presagian lo que será su eliminación en tiempos extra, con el gol de otro delantero legendario: Gerd Müller.
El escenario: el estadio León, una de las cinco sedes que dieron cabida a ese campeonato inolvidable. Los aproximadamente 25 mil aficionados presentes aplaudieron lo que fue, sin lugar a dudas, uno de los mejores encuentros de ese torneo y uno de los más extraordinarios goles de cabeza de toda la historia mundialista (el único que, a mi parecer, le compite, es el que hizo Jared Borgetti contra Italia en 2002).
Lo anterior viene a colación porque el autor del gol de la igualada, Uwe Seeler, murió este 21 de julio en un suburbio de Hamburgo, ciudad que defendió en las canchas durante toda su carrera futbolística, al contrario de muchas otras estrellas teutonas, surgidas en su mayoría del Bayern Múnich. Seeler fue siempre fiel al equipo de la ciudad hanseática, e incluso en el retiro se convirtió en uno de sus directivos.
No muy alto, pero extraordinariamente fuerte, hacía muchísimos goles de cabeza pese a su estatura. Sin embargo, también sabía marcar con los dos pies y tenía un notable sentido de la ubicación. Con la selección alemana participó en cuatro mundiales: Suecia 58, Chile 62, Inglaterra 66 y México 70, en los que alcanzó un tercer lugar y un subcampeonato, aunque llegó tarde para el primer título de la Mannschaft (1954) y se fue antes del segundo (1974).
Seeler marcó 490 goles con el Hamburgo SV y alineó en 72 ocasiones con la selección alemana, donde hizo 33 goles, por lo que se le llamaba el “Bombardero de la Nación”. Nueve de esos tantos fueron en torneos mundialistas, pero siempre el más recordado será esa parábola gloriosa, producto de un remate insólito, con el que empató un juego casi perdido en la grama del estadio leonés.

Benjamín Segoviano
Profesor de carrera, periodista de oficio y vagabundo irredento. Amante de la noche, la música, los libros, el futbol, la cerveza y el cine. Inclinado a escribir acerca de mi ciudad, mi país y su gente, con feliz disposición a la plática entre amigos y a los viajes por el territorio nacional, en un perenne intento de reflejar en escritos esas experiencias.

